
Cuando nos encontramos desesperados, cuando no tenemos salida, cuando sentimos que nuestro mundo se cae a pedazos, entonces y sin importar en la situación en que nos encontremos estamos siendo esclavos, si pedimos un préstamo al banco y no tenemos forma de pagarlo, cuando ya hemos puesto en hipoteca nuestras pertenencias y no podremos recuperarlas entonces nos habremos convertido en esclavos por nada, porque la felicidad que sentimos al saber que podíamos obtener el préstamo ya no estará, habrá sido momentánea.